Últimos consejos

La legislación al respecto de la propiedad intelectual y los derechos de autor cambia con el paso de los distintos gobiernos. Bajo nuestra opinión, dichos cambios tienen poco de adaptativos al nuevo entorno digital y mucho de partidistas. Las grandes editoras y algunos artistas poco concienciados con el nuevo entorno en el que viven son los grandes beneficiados a corto plazo. El perjuicio, como siempre, se lo llevan los más pequeños, que tienden a desaparecer arrastrados por los ingentes beneficios de unos pocos especuladores de la cultura y el conocimiento.

Pero no voy a sumergirme en un largo análisis sobre cómo debería gestionarse la propiedad intelectual y del derecho de autor. Mi intención, en este post, es exponer una serie de consejos a los pequeños y medianos empresarios que se ven perseguidos por las voraces entidades de gestión de derechos, que como perros de presa hambrientos pretenden sacar suculentos trozos de carnaza hasta de donde ,os les corresponde.

Empecemos:

Muchos empresarios nos llaman alucinados con la presencia de nuevas entidades de gestión, como AGEDI y AIE, nuevos buitres de la cultura que buscan un trozo de pastel de donde todos muerden, las pymes.

Pues bien, definamos quienes son estos dos actores recién llegados a la fuente inagotable, al maná infinito de la pequeña y mediana empresa:

AGEDI; “protege y gestiona los derechos de los productores fonográficos”. ¿Qué lo qué? Sí, como lo leen; ¡productores fonográficos! la peña que pone la pasta para producir cine, series, programas, etc, pero que en absoluto son poseedores de una propiedad intelectual, pues su trabajo no es el intelecto, sino la mera especulación del producto final. Un sin Dios autorizado por nuestros queridísimos gobiernos de turno. Resulta que la propiedad intelectual no puede venderse, pero si sus derechos… juas, juas.

AIE; “protegen y gestionan” los derechos de los artistas…Pero ¿un momento? No era la SGAE la que ya se encargada de esto. Pues sí. En teoría el artista debería recibir la pasta de lo que recauda SGAE, pero como la fuente es infinita se han inventado un nuevo concepto de propiedad intelectual, y han añadido al intérprete en sí, que gana la pasta copiando o interpretando la obra de un tercero, que es el auténtico propietario del propietario  intelectual de la obra, aunque no del derecho para cobrar la guita. En muchas ocasiones, los verdaderos autores de una obra se ven obligados a vender sus derechos a “especuladores”, que inevitablemente dominan el acceso a los grandes medios de comunicación.

Así pues tenemos a estas dos nuevas lapas, que nada tienen que ver con la creación intelectual, pero que se les da muy bien vivir de ella.

Según la ley, los derechos que gestionan todas estas entidades, incluyendo SGAE, son independientes, compatibles y acumulables entre sí… ¡Tacháaaaaannnnnn!

Dicho esto, si usted  quiere reproducir en su negocio, aunque sea de manera incidental o secundaria, música comercial u obras audiovisuales que estén gestionadas por SGAE-AGEDI y AIE, no tiene más remedio que suscribir un contrato autorización con dichas entidades, que le permitirá explotar la totalidad del repertorio. Según ellos, la práctica totalidad de las obras mundiales están dentro del mismo. Esta afirmación (y aquí hay que prestar mucha atención) es absolutamente FALSA. Pero a ellos les funciona muy bien, sobre todo para amedrentar, chantajear y coaccionar.  El simple hecho de usar este argumento para tratar con la empresa usuaria de obras musicales o audiovisuales debería ser suficiente para que los contratos firmados fueran nulos de pleno derecho, ya que se está brindando una información sesgada que invita a una reflexión por parte del contratante poco consecuente con la realidad del entorno cultural. Se le empuja a la firma del contrato bajo una amenaza soterrada.

Entonces… ¿Hay que pagar o no hay que pagar?

Pues depende, amigos. En general, se puede amenizar un local comercial con obras alternativas y que no están contenidas en el repertorio SGAE, de lo que se deduce de que NO SIEMPRE HAY QUE PAGAR.

Pero expongamos antes los condicionantes para poder librarnos de este reembolso:

1º- Si no quiere paga a SAGE-AGEDI-AIE no debe tener, bajo ningún concepto, un contrato autorización firmado con ellos. Si usted ha firmado un contrato, debe saber que este documento corresponde a una AUTORIZACIÓN, y que aunque dejara de tener TV, equipo de música o PC, seguiría igualmente obligado a realizar los abonos. Entenderán entonces que es de vital importancia no firmar nada que no entiendan. Pero si ya es tarde para la advertencia, también cabe la posibilidad de anular dicho contrato. Para hacerlo puede dirigirse a nuestras oficinas en el 924453729 o en info@ademyc.com

2º- Es indispensable NO REPRODUCIR NI DIFUNDIR en su establecimiento obras que estén contenidas en el repertorio gestionado por SGAE-AGEDI-AIE. ¿Y cómo sabemos cual es su repertorio? Pues aquí viene la gracia. NO LO SABEMOS. El ministerio de cultura les ha autorizado para la gestión de las tasas a pesar de no presentar un listado fiable de sus asociados y una regulación transparente de cómo se reparte lo recaudado. ¿A que mola mucho? Así pues, aplicando el principio de prudencia, dejaremos de reproducir cualquier obra que esté registrada bajo CopyRight.

Al respecto de lo que opinan los jueces sobre la presunción de que eventualmente puedan emitirse contenidos protegidos por el simple hecho de que exista un aparato reproductor, emisor o de grabación en el local, hay distintas interpretaciones en función del juzgado en el que nos toque dirimir la posible demanda. Pero lo que no deben olvidar, ni ustedes, lectores y empresarios, ni ustedes, jueces de instrucción, es que la Unión Europea ya se pronunció al respecto, diciendo exactamente:

Directiva Europea 2001/29/CE. Artículo 27:
“La mera puesta a disposición de las instalaciones materiales necesarias para facilitar o efectuar una comunicación no equivale en sí misma a una comunicación en el sentido de la presente Directiva”.

Sin embargo, y a pesar de la claridad de la Directiva, en España, muchos jueces siguen mirando para otro lado, permitiendo que SGAE presente demandas de manera masiva sin la más mínima prueba que demuestre objetivamente la reproducción de obras contenidas en sus repertorios. ¿Estamos ante una evidente prevaricación, o solo ante una retorcida interpretación de la ley con un claro favoritismo hacia el demandante?

Para prevenir esta situación de indefensión, mi consejo es que se armen de todo tipo de pruebas que demuestren la no utilización del repertorio SGAE. ¿Y cómo se hace eso? mmmmmmjuaaaajuaja (risa maligna). ¡Es imposible! Si el juez de turno quiere joderles, pues están jodidos. Aún así, celebren un contrato con entidades como JAMENDO, que licencia listados de obras en CopyLeft, y lleven testigos que aseguren que en su local, en caso del uso del televisor, solo se reproducen telediarios y eventos deportivos (programas contenidos en la sección LÍMITES, de la LEY DE PROPIEDAD INTELECTUAL Y DERECHOS DE AUTOR). Igualmente anuncien de forma clara las restricciones autoimpuestas en la emisión de contenidos (en nuestra web existe cartelería). No está demás comunicar vuestra decisión a SGAE (siempre vía BUROFAX) y solicitarles una inspección voluntaria para garantizar el cumplimiento de dichas restricciones.

Nota: Ni que decir que muchos jueces son conscientes del agravio y la indefensión que se genera por esta presunción de culpabilidad, dictando ya muchas sentencias a favor del demandado.

Sobre AGEDI y AIE.

Se discute si el pago a estas dos entidades es universal y tan solo depende de la existencia de aparatos de reproducción en el establecimiento, independientemente de lo que estos reproduzcan. Desde nuestro punto de vista, esto carece de toda base lógica. De hecho, en la mayor parte de los países europeos, las tasas por emisión de obras protegidas en locales públicos no son independientes, sino que representan una unidad, en caso de que corresponda su abono.

AGEDI y AIE representan intereses de industrias que juegan dentro del entorno CopyRight, por lo tanto, si usted puede probar la ausencia de uso de esta obras, usted no debería pagar absolutamente nada a estas entidades de gestión.

El objetivo de asociaciones como la nuestra, al respecto de este peliagudo asunto, es, al menos, exigir a los jueces que las entidades de gestión de derechos de autor deban presentar una carga de prueba objetiva, no admitiéndose demanda en caso contrario. Es lo sensato. Pero claro, estamos en España….Y muy, muy sensatos, pues como que no somos.

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